Libros que vienen y ya tengo fichados
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Últimamente entro en Threads, me paseo por las comunidades de libros y tengo la sensación de encontrarme la misma conversación una y otra vez. Hilo sí, hilo no, aparece una portada que alguien asegura que está hecha con inteligencia artificial y enseguida empiezan los "pues yo no lo compro", "yo no lo leo" o "si han usado IA, conmigo que no cuenten". Y yo, cada vez que lo leo, pienso lo mismo: ¿pero de verdad dejaríais de leer un libro que os interesa por su portada?
Estos días el tema se ha disparado a raíz de El legado de la rosa, de Claudia Ramírez Lomelí, un libro que todavía ni siquiera ha salido y que ya tiene montada una buena alrededor de su portada. Muchísima gente dio por hecho que estaba hecha con IA, simplemente por su aspecto y la cosa creció tanto que la propia autora terminó pidiendo explicaciones a la editorial. Y aquí es donde la historia se pone todavía más curiosa, porque según contó Claudia después, desde la editorial le aseguraron que la portada no se había hecho con inteligencia artificial y que su equipo de arte no utiliza IA en ese proceso. También explicó algo que a veces creo que olvidamos cuando hablamos de estas cosas: ni la elección del ilustrador ni el proceso creativo de la portada estuvieron en sus manos.

Claudia estuvo hablando con la editorial, trasladándoles los comentarios y las dudas de los lectores, y esperó antes de responder porque querían que Tebin, el ilustrador de la portada, pudiera enseñar cómo había trabajado. Grupo Planeta también publicó un comunicado diciendo que la cubierta había sido creada por Tebin, ilustrador profesional y proveedor de la editorial, y explicando su postura respecto a la inteligencia artificial. Y después el propio Tebin publicó un vídeo mostrando el archivo de trabajo, las capas y parte del proceso de creación de la portada.



Y yo qué queréis que os diga, al final casi me parece más interesante esto que la polémica inicial. Porque hemos llegado al punto de que vemos una determinada estética y automáticamente pensamos "esto es IA". Y no digo que no podamos sospecharlo, claro que sí. Todos empezamos a reconocer determinados acabados, composiciones o detalles que nos recuerdan muchísimo a las imágenes generadas por inteligencia artificial. Pero de ahí a darlo por hecho y empezar a señalar el trabajo de un ilustrador hay un trecho bastante grande. En este caso ha tenido que salir la autora a pedir explicaciones, la editorial a responder y el ilustrador a enseñar su proceso de trabajo porque muchísima gente había decidido que aquella portada era IA simplemente porque lo parecía. Y eso también me hace pensar si no estamos empezando a pasarnos de frenada con este tema.
Pero incluso antes de saber todo esto, lo que más me sorprendía era otra cosa: la cantidad de lectores que decían que si la portada estaba hecha con IA directamente no pensaban leer el libro. Y ahí sigo sin estar de acuerdo. A ver, entiendo perfectamente que un ilustrador esté hasta las narices si una editorial decide generar una imagen en lugar de contratar a un profesional. Es su trabajo, vive de ello y hay un debate laboral y ético muy serio detrás de todo esto. También entiendo que haya lectores que quieran apoyar a ilustradores y diseñadores y que decidan no comprar determinados libros como forma de protesta. Hasta ahí llego perfectamente. Lo que no termino de entender es que eso convierta automáticamente una novela en algo que ya no merece la pena leer.
Porque yo, al final, compro un libro para leer una historia. Claro que me gustan las portadas bonitas y claro que alguna vez he cogido un libro de una mesa simplemente porque la cubierta me ha llamado la atención. Creo que eso lo hacemos todos. Una portada puede conseguir que te acerques a un libro, que leas la sinopsis y que termines llevándotelo a casa. Pero también he leído libros maravillosos con portadas horrorosas y libros preciosos por fuera que por dentro no había por dónde cogerlos. Así que para mí la portada sigue siendo eso: el envoltorio. Si mañana veo un libro que me apetece muchísimo leer y descubro que su portada sí ha sido generada con IA, puedo pensar que la editorial debería haber contratado a un ilustrador, me puede parecer fatal la decisión y puedo criticarla, pero ¿dejar de leer una historia que realmente me interesa por eso? Pues no.
Ahora bien, si hablamos de que el propio libro está escrito con inteligencia artificial, entonces para mí cambia completamente la película. Si compro una novela quiero leer a una persona. Quiero leer la historia que ha imaginado ese autor, sus personajes, su forma de escribir, sus decisiones e incluso sus manías. Si alguien mete cuatro instrucciones en una IA, genera quinientas páginas, pone un nombre en la portada y pretende vendérmelas como una novela escrita por él, pues va ser que no. Pero es que para mí son dos cosas completamente distintas y últimamente tengo la sensación de que, en cuanto aparece la palabra IA, metemos absolutamente todo en el mismo saco.
Y además está el autor en medio de todo esto. Imaginemos que alguien se pasa dos o tres años escribiendo una novela, corrigiendo, reescribiendo y peleando para conseguir publicarla y después la editorial toma una decisión con la cubierta que no gusta. ¿Hasta qué punto tiene sentido castigar esa novela, y de paso a su autor, por algo que quizá ni siquiera ha decidido? En el caso de El legado de la rosa la propia Claudia ha explicado que ella no eligió al artista ni intervino en el proceso de creación de la cubierta. Entiendo perfectamente el argumento de "si nadie compra libros con portadas hechas con IA, las editoriales dejarán de utilizarlas", porque al final votar con el bolsillo funciona, pero entonces llamemos a las cosas por su nombre: estamos haciendo un boicot a una determinada práctica de una editorial, no diciendo que la historia que hay dentro sea peor por llevar esa portada.
Creo que ahí está lo que más me chirría de muchos debates sobre inteligencia artificial. Parece que hay que colocarse obligatoriamente en uno de los dos extremos: o te parece maravillosa para absolutamente todo o tienes que rechazar cualquier cosa en la que haya intervenido. Y yo no estoy en ninguno. Prefiero que una portada la haga un ilustrador, valoro muchísimo el trabajo artístico y entiendo perfectamente el miedo de muchos profesionales a que una herramienta termine sustituyendo su trabajo. Pero eso no hace que yo vaya a decidir si leo o no una novela por la técnica utilizada en su cubierta. Y después de lo ocurrido con esta portada añadiría algo más: tampoco creo que debamos acusar a un artista de usar inteligencia artificial simplemente porque su trabajo "nos parece IA".
Lo más curioso es que El legado de la rosa todavía ni ha salido. No sabemos si será buenísimo, si será un tostón monumental, si nos van a encantar sus personajes o si a las cien páginas estaremos deseando abandonarlo. Pero antes de poder juzgar una sola página ya había gente que había decidido que no lo iba a leer por su portada. Y yo qué queréis que os diga… si un libro me interesa, lo voy a leer. Luego ya hablaremos de si era maravilloso, malísimo o de si hubiera estado mejor utilizarlo de pisapapeles, pero al menos quiero juzgarlo por la historia que hay dentro.
Así que después de todo este lío sigo teniendo exactamente la misma curiosidad: si supierais con certeza que la portada de un libro que realmente os interesa ha sido creada con inteligencia artificial, ¿dejaríais de leerlo solo por eso?
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