El guardián invisible
Tenía muchas expectativas con El guardián invisible. Me gustó la trama principal y, sobre todo, la historia familiar…

Autor
Género
Saga
Fecha de lectura
23/04/2026 · Kindle
Puntuación
★ ★ ★ ☆ ☆
Buscaba un libro con idas y venidas en el tiempo porque es un tema que me atrae bastante, sobre todo porque lo comparto con mi hijo Juan. Luego nos da para comentar teorías, discutir posibilidades y seguir disfrutando la historia fuera del libro, que para mí eso siempre suma. Así que estuve buscando bastante hasta que di con Recursión, que era de los que más se acercaban a lo que tenía en mente.
Y, en parte, me ha convencido. Ha sido una lectura entretenida, con ritmo, tensión y una idea central bastante potente.
Eso sí, me ha costado un poco meterme del todo en su propuesta. No porque no sea interesante, que lo es, sino porque cuando una historia juega con conceptos científicos o intenta acercarse a algo que podría parecer “posible”, mi cabeza se pone más exigente. Curiosamente, me resulta más fácil aceptar una máquina del tiempo sin demasiadas explicaciones que una teoría medio científica sobre la memoria, la conciencia y el pasado. Si algo es claramente imposible, me dejo llevar mejor. Pero si intenta apoyarse en ciencia, ya empiezo a fijarme demasiado en los detalles.
Aun así, Blake Crouch consigue que quieras seguir leyendo. Recursión tiene ese punto de thriller que te empuja hacia delante, con capítulos ágiles, tensión constante y una sensación de que todo se va enredando cada vez más. No es un libro tranquilo, de esos que se pasean sin prisa. Aquí pasan cosas, se abren preguntas y la historia no tarda mucho en ponerse interesante.
Siempre me han atraído mucho las historias que juegan con lo que somos, con lo que recordamos y con la posibilidad de cambiar algo del pasado, aunque luego la cabeza te diga: “cuidado, que igual lo empeoras”.
También creo que, dentro de lo complicado del tema, está lo suficientemente documentado como para que puedas disfrutarlo si entras con la mente abierta. No me parece una novela para buscar rigor científico absoluto, porque ahí seguramente puede chirriar. Pero como thriller de ciencia ficción funciona muy bien.
Recomendaría Recursión a quien disfrute con las historias sobre memoria, identidad, realidades alteradas y decisiones que lo cambian todo. Eso sí, mejor leerlo sin ponerse demasiado tiquismiquis con la parte científica, porque entonces igual la teoría se tambalea un poco.
No me lo he creído todo, pero me ha mantenido enganchada. Y eso, en este tipo de historias, ya cuenta bastante.
El motivo por el que Helena crea la silla me parece uno de los grandes aciertos de Recursión. Que todo nazca de su madre, del alzhéimer y de ese deseo de conservar los recuerdos antes de que desaparezcan, le da a la historia un punto precioso y muy triste a la vez.
La relación entre Helena y Barry también tiene mucho peso. Ese amor que se encuentra una y otra vez es una de las partes más bonitas del libro. Entre tanta realidad rota, ellos son el punto al que la historia siempre vuelve.
Otro momento muy potente es el aniversario temporal del reinicio, cuando el resto del planeta recupera de golpe los recuerdos de la línea temporal que fue borrada. Ahí la idea de los falsos recuerdos se vuelve enorme. No son solo dos o tres personas recordando cosas raras, es el mundo entero cargando de repente con vidas que ya no existen.
Cuando la silla cae en manos del gobierno, la historia se descontrola del todo. En esa parte no pude evitar acordarme de Origen, porque vi bastantes similitudes en esa forma de entrar en algo tan íntimo como la mente, los recuerdos o la percepción de la realidad. Me parece una parte muy visual, muy de “vale, esto ya no hay quien lo pare”.
Para mí, lo más interesante está en las consecuencias: en ver cómo una tecnología que nace de algo personal acaba afectando al mundo entero. En los recuerdos que vuelven, en las vidas que se pisan unas a otras y en esa sensación de que arreglar algo puede romperlo todo mucho más.
Lo que menos me ha convencido es que al final sea Barry quien reinicia el mundo por última vez y lo soluciona todo. Entiendo por qué ocurre así, y entiendo el papel que tiene Barry en la historia, pero para mí tenía que haber sido Helena.
Es su silla. Es su creación. Todo empieza con ella, con su madre, con su investigación y con esa necesidad de salvar algo que se estaba perdiendo. Por eso habría visto mucho más redondo que fuera Helena quien volviera al principio de todo, cerrara el círculo y pusiera el punto final. Me habría parecido más justo para el personaje y más coherente con el origen de la historia.
También tengo sentimientos encontrados con las tres últimas palabras del libro: “Y le dice…”. Por una parte, ese final abierto tiene su encanto, porque te deja imaginando que va a decirle aquello de “Tienes pinta de querer invitarme a algo”, y tiene un punto bonito, como si todo volviera a empezar de una forma más limpia.
Para mí habría sido un broche de oro leer esa frase al final. Aun así, entiendo el efecto que busca: dejarte con la duda justa y con la sensación de que, pase lo que pase, Helena y Barry siempre acaban encontrándose.
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