El guardián invisible
Tenía muchas expectativas con El guardián invisible. Me gustó la trama principal y, sobre todo, la historia familiar…

Autor
Género
Saga
Trilogía del Illumbre
(Libro 1 de 3)
Fecha de lectura
04/09/2026 · Papel
Puntuación
★ ★ ★ ★ ⯪
Hay libros que necesitan unas cuantas páginas para atraparte y otros que prácticamente te enganchan desde el principio. El mentiroso pertenece claramente al segundo grupo.
La premisa ya parte con ventaja. Un hombre despierta junto a un cadáver y no recuerda qué ha ocurrido ni cómo ha llegado hasta allí. La amnesia y esa incertidumbre inicial fueron precisamente lo que más me enganchó. Necesitaba saber qué había pasado aquella noche y, sobre todo, descubrirlo al mismo tiempo que Álex, mientras intenta reconstruir sus recuerdos y entender cómo ha terminado en esa situación. Desde el principio la novela consigue que desconfíes prácticamente de todos los personajes, porque todos parecen tener algo que ocultar y llega un momento en el que ya no sabes de quién fiarte.
El comienzo tiene muchísimo ritmo y engancha enseguida. Si que es verdad que hacia la mitad noté que la historia decaía un poquito, pero duró poco y enseguida volvió a animarse. ¡Llegó un momento en el que ya no podía parar de leer! He de reconocer que me ha gustado mucho la ambientación de Illumbe. Mikel Santiago explica muy bien el entorno y consigue que te hagas una imagen bastante clara del lugar sin pasarse con las descripciones. Yo no soy precisamente amiga de tres páginas describiendo un paisaje, así que para mí aquí lo clava, lo suficiente para meterte en el ambiente sin llegar a resultar cansino.
Si tengo que ponerle una pega importante es que está narrado en primera persona y, después de tantas páginas metida en la cabeza de Álex, se me ha hecho un poco pesado. Además, para mí tiene otro inconveniente, y es que el resto de personajes los conocemos siempre a través de él y de su propia opinión sobre ellos. Me ha pasado especialmente con Erin. He conectado con ella y me ha gustado como personaje, pero no he conseguido ponerme realmente en su piel porque me faltaba saber qué pensaba ella y cómo estaba viviendo todo lo que estaba ocurriendo. Me ha pasado lo mismo con otros personajes. Entiendo que un libro escrito de esta manera tampoco pretende enseñarnos todas esas perspectivas, pero personalmente me he quedado con ganas de conocerlos un poco más.
El final me ha gustado mucho, aunque reconozco que me ha parecido bastante rebuscado. Eso sí, hay que darle al autor lo que es suyo. No deja prácticamente ningún cabo suelto. Todo termina teniendo una explicación y las piezas que ha ido dejando durante la novela acaban encajando. Algunas quizá demasiado convenientemente para mi gusto, pero también consiguió sorprenderme con cosas que no vi venir, y eso en un thriller siempre suma puntos.
En general, El mentiroso me ha gustado mucho. Empieza fuerte, tiene un pequeño bajón hacia la mitad y después vuelve a coger carrerilla hasta conseguir que no quieras soltarlo. La primera persona se me ha hecho algo pesada y hay algunas cosas que no terminaron de convencerme, pero la trama me ha tenido enganchada y he disfrutado muchísimo intentando descubrir qué había ocurrido realmente.
Desde el principio estaba convencida de que Álex no había matado a Félix Arkarazo. Precisamente por eso hubo situaciones que seguramente pretendían ponerme nerviosa y a mí, en cambio, me hicieron reír. Una de ellas fue cuando el abuelo le hace caer en la cuenta de que puede haber dejado huellas, pelos y ADN en la escena del crimen. Me sorprendió bastante que Álex no hubiera pensado antes en algo tan evidente. Así que decide volver para intentar limpiar todo lo que pueda incriminarlo y, claro, la cosa no podía salir peor. Aparecen unos jóvenes, tiene que escapar precipitadamente por una ventana, se hace una herida en la pierna y acaba dejando sangre en el mismo sitio que había ido a limpiar. No creo que Mikel Santiago pretendiera hacerme reír en ese momento, pero yo no pude evitarlo. Va a borrar las pruebas de ADN y termina dejando una muestra estupenda de su propia sangre. Cuanto más intentaba arreglarlo, más la cagaba.
Uno de los personajes más entrañables para mí ha sido el abuelo de Álex. No esperaba encontrarme en medio de este thriller con sus primeros síntomas de Alzheimer y quizá por eso me tocó todavía más. Hay una conversación que me rompió el alma, especialmente cuando dice «La vida no es durar, niñato, la vida es vivir». Todo lo que viene después, cuando habla de lo que ha vivido, amado y disfrutado y de no querer limitarse simplemente a durar, me pareció uno de los momentos más bonitos y tristes del libro. Dana también me gustó. Dentro de toda la locura de Álex es quien aporta un poco de sensatez y calma. Va dándose cuenta de ciertas cosas y, aun así, confía en él y le va dejando consejos de forma bastante sutil.
El desenlace consiguió sorprenderme, especialmente porque no me esperaba para nada que Joseba, el padre de Álex, fuera quien había matado a Félix Arkarazo. Y aunque toda la explicación final me pareció demasiado retorcida, tengo que reconocer que me gustó muchísimo comprobar cómo todo terminaba encajando. Con una trama así de enrevesada habría sido muy fácil dejar alguna pieza tirada por el camino y, sin embargo, consigue cerrarlo prácticamente todo.
Precisamente una de mis principales pegas está en ese mismo final. Todo el entramado familiar me pareció excesivamente rebuscado. Erin resulta ser hija de Mirari y Floren mientras que Álex es hijo de Begoña y Joseba. Sí, encaja, y tiene mérito conseguir montar semejante puzle sin que se desmorone, pero para mi gusto aquí se le fue un poquito la mano con las vueltas de tuerca.
También hubo un par de cosas que me chirriaron bastante. Una fue que Félix llegara a la conclusión de que Álex era amigo del escritor prácticamente porque los había visto hablar una vez y poco más. Que pensara que podían conocerse, vale, pero de ahí a asumir una amistad me pareció demasiado. Y luego está la escena del barranco. Álex está dentro del coche prácticamente colgando del precipicio mientras lo embisten por detrás una y otra vez y consigue salir de allí haciendo marcha atrás con el freno de mano puesto y aprovechando el momento en el que el otro coche vuelve a acercarse. Pues qué queréis que os diga, yo ahí no me lo compré… Con parte del coche sobresaliendo ya del barranco, me parecía hasta más lógico intentar salir de él que ponerse a hacer semejante maniobra.
Y hay una última cosa que me faltó. El misterio queda completamente cerrado, pero me habría gustado un poquito más de desenlace para Álex y Erin. Ese «y al verlo nos entró la risa» deja bastante claro lo que significa el resultado que están mirando y se sobreentiende que Erin está embarazada, pero después de pasar todo el libro con ellos yo quería un poquito más. No necesitaba otro giro ni otra explicación, simplemente unas páginas para saber qué fue de ellos y cerrar también esa parte de la historia. Después de todo lo que habían pasado, me supo a poco despedirme así.
Quizá precisamente que me quedara con ganas de saber más de ellos sea una buena señal. Con sus pegas y todo, El mentiroso consiguió que me importaran sus personajes y, sobre todo, que disfrutara muchísimo de la historia.
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