El silencio de la ciudad blanca
El silencio de la ciudad blanca es una novela negra intensa, con asesinatos rituales, secretos del pasado y…

Autor
Género
Saga
Fecha de lectura
24/02/2026 · Papel
Puntuación
★ ★ ★ ★ ☆
La chica del lago me ha parecido una lectura muy de Mikel Santiago: oscura, ágil y con esa sensación de que el pasado nunca está enterrado del todo. Está ahí, medio escondido, como si nadie quisiera removerlo mucho por si empieza a oler raro.
La historia sigue a Quintana Torres, una escritora de éxito que recibe una pista relacionada con Alba, una adolescente que murió años atrás en circunstancias bastante turbias. Ese caso inspiró su novela más famosa, así que cuando vuelve a salir a la luz, Quintana se ve obligada a regresar a Urkizu, el pueblo donde ocurrió todo. Y claro, ya sabemos lo que pasa con los pueblos pequeños en los thrillers: aquí todo el mundo sabe algo, nadie cuenta todo y los silencios pesan casi más que las respuestas.
Lo que más me ha gustado ha sido la atmósfera. El lago, el pueblo, la gente que parece hablar midiendo cada palabra… Todo tiene ese aire incómodo de sitio bonito por fuera, pero lleno de cosas raras por debajo. No es solo querer saber qué pasó con Alba, sino notar que hay una especie de culpa antigua flotando por toda la historia. Esa mezcla de secretos, recuerdos deformados y medias verdades me ha tenido bastante enganchada.
También me ha gustado el ritmo. Es verdad que es un libro largo y en algunos momentos se nota. Hay partes en las que he pensado: “vale, Mikel, avanza un poquito, que ya hemos entendido que aquí hay mucha niebla emocional”. Pero aun así no se me ha hecho pesado, porque siempre aparece algún detalle, una conversación sospechosa o una pista nueva que te hace seguir leyendo. El clásico “un capítulo más” que nunca es uno, porque somos débiles y el thriller lo sabe.
Quintana me ha parecido una protagonista interesante porque no llega al caso desde fuera, como alguien fría y objetiva, sino con una implicación personal bastante clara. Eso hace que no siempre actúe de forma perfecta ni racional, pero precisamente por eso resulta más humana. Me gustan los personajes que investigan, sí, pero también dudan, se obsesionan, se equivocan y arrastran sus propias sombras. Dan más juego que los protagonistas impecables que parecen hechos con escuadra y cartabón.
En conjunto, recomendaría La chica del lago a quien disfrute los thrillers con secretos del pasado, pueblos cerrados, investigaciones personales y una atmósfera un poco inquietante. No es una lectura cortita ni especialmente ligera por extensión, pero se lee bien y tiene ese punto oscuro que te va llevando sin darte demasiada cuenta.
Para mí ha sido una novela entretenida, con buen ambiente y muy reconocible dentro del estilo de Mikel Santiago. Un lago aparentemente tranquilo, un caso que nunca quedó cerrado del todo y un montón de gente callando más de la cuenta. Vamos, el tipo de sitio al que en la vida real no me acercaría ni con botas de agua, pero que en un libro me viene estupendamente.
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