Aprender a habitar una vida nueva

Empezar una nueva vida lejos de lo conocido

Nunca imaginé que empezar una nueva vida fuera algo que se aprendiera poco a poco…Cambiar de país no consiste solo en hacer una mudanza, cerrar maletas y aprender dónde está cada cosa. También significa acostumbrarse a una vida que, durante un tiempo, parece pertenecerle a otra persona.

Al principio todo resulta ajeno. La casa, los horarios, los ruidos de la noche, la forma en que llueve, la luz y hasta la manera de pasar los días. Incluso cuando una ha elegido el cambio, necesita tiempo para reconocerse dentro de él.

Poco a poco he ido creando pequeñas costumbres que me ayudan a sentir esta vida un poco más mía. Leer en el porche, cuidar las plantas, observar a los animales que aparecen alrededor de casa o pasar unas horas diseñando esta web. Cosas sencillas que no cambian el mundo, pero que consiguen que un día deje de parecer completamente nuevo.

También he recuperado algo que había ido quedándose atrás durante años: el tiempo para mí. Tiempo para leer sin mirar el reloj, para crear una página desde cero, para cambiarla veinte veces hasta que por fin se parece a lo que tenía en la cabeza y para escribir sin saber muy bien quién acabará leyendo estas palabras.

Eso no significa que todo sea fácil ni que la vida anterior haya desaparecido. Mis hijos mayores están en Palma y forman parte de cada día, aunque ahora nos separen muchos kilómetros. Están en las llamadas, en los mensajes y en todos esos momentos en los que veo algo y pienso inmediatamente en ellos. Adaptarme a estar aquí no significa dejar de estar también allí de alguna manera.

Supongo que ese es uno de los mayores aprendizajes de esta etapa: descubrir que se pueden sentir varias cosas a la vez. Se puede disfrutar de una tarde tranquila y echar de menos. Se puede agradecer el tiempo disponible y recordar con nostalgia la vida que se tenía. Se puede avanzar sin olvidar.

Durante mucho tiempo pensé que empezar una nueva vida consistía en dejar algo atrás. Ahora creo que no es exactamente así. Lo vivido no se borra ni se sustituye. Viaja contigo, se acomoda donde puede y acaba formando parte de lo nuevo.

Esta web nace también de ahí. De intentar construir un espacio propio dentro de una vida distinta. Un lugar donde guardar los libros que leo, las cosas que pienso y esos momentos pequeños que, sin hacer ruido, empiezan a convertirse en recuerdos.

Todavía estoy aprendiendo a habitar esta vida. Hay días en los que todo parece encajar y otros en los que sigo sintiéndome un poco fuera de lugar. Pero quizá una vida nueva no empieza cuando llegas, sino cuando comienzas a reconocerte dentro de ella. Empezar una nueva vida no consiste en olvidar la anterior, sino en aprender a convivir con las dos.

Y creo que, poco a poco, eso es lo que estoy haciendo.

Si te apetece seguir curioseando, puedes leer más entradas en el cuaderno.

Etiquetas: Detrás de ALMA , Inspiración , Organización personal , Proceso creativo , Vida tranquila , Web


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